martes, 31 de diciembre de 2013 2 comentarios

Acción fantasmal a distancia

   Esta mañana, mientras me ataba los zapatos en el trabajo, he tenido una idea para escribir un relato. He aprovechado el primer pedazo de papel para anotarla, por mi mala memoria, ya sabes, y lo he olvidado en los pantalones. Así que cuando he llegado a casa esta noche y lo he buscado... he recordado algo de lo que había escrito por la inercia que al parecer guía mi puñetera vida... Pérdida.

   El otro día escuché una teoría en la tele basada en una fórmula física incomprensible... La demostró, en medio de todos esos garabatos, un tipo al que le dieron el premio Nobel, así que me la creí. Según esa teoría, a medias entre las matemáticas y la espiritualidad, (lo de meter el alma en ello lo pongo yo), las partículas subatómicas, ésas tan pequeñas, cuando se entrelazan,  pasan a comportarse como si fueran una sola... incluso después de haber sido separadas. Eso significa que si algo altera a una de ellas, la otra reacciona de igual modo.... El tipo que lo descubrió, un tal Einstein, lo llamó "acción fantasmal a distancia". Yo lo llamo "la razón por la que te sigo soñando cada noche".

   Así que ya ves, cuando te llamaba preocupado al despertarme, porque por algún desconocido motivo me sentía mal, y creía que algo te pasaba, y tú lo negabas a veces, no estaba loco... sólo entrelazado. Y si ese tipo no estuviera muerto, con su cerebro en láminas repartido por el mundo para ser estudiado, conseguiría su teléfono para que te enviara un mail con la ecuación que demuestra el hilo rojo que nos une.

   ¿Y qué tiene que ver en eso mi pedacito de papel olvidado con la palabra pérdida? Te preguntarás. Muy sencillo. Esta mañana, mientras me ataba los zapatos, una sensación de pérdida, tu pérdida, me ha subido por la barriga y se ha quedado a dormir detrás de mis ojos... y esta noche, cuando he recordado la palabra escrita, un tipo condenadamente listo y condenadamente muerto ha vuelto para contarme que jamás podré perderte. 

   Escribí más cosas en aquel papel, hablaban de este año absurdo que se acaba en dos días, hablaban de cómo se crece con todo lo que nos sucede, pero de que los estirones de verdad, esos de un palmo, nos los regala la vida a hostias. También decía algo de en lo que me he convertido, y algo más acerca de no sé qué escudo que se me ha plantado en el pecho después de que te marcharas. Y lo iba a adornar todo con palabras muy bonitas que sudaran mala leche, mezcladas con palabras muy feas que destilaran soledad y un toque de desesperanza por echarte de menos. Pero al final no encuentro ni unas ni otras. Simplemente me he encontrado con una sonrisa cuando he recordado la madrugada en que me llamaste para preguntarme si estaba bien... porque acababas de tener una pesadilla.

...

   
sábado, 28 de diciembre de 2013 0 comentarios

VIII

Ahora que asesinas sueños y quemas caminos hasta las entrañas,
que abres heridas descosiendo con palabras,
yo soy un ejército lejos de casa, sediento de tu cuerpo y de tu sangre.
Y en este infierno en que crece algo más que amor y odio, hoy...
hoy ha crecido un poco la pena con la tarde.

Me he roto el cuello mirando atrás,
después de partirme la cara con lo que tengo delante.
Perdonaría tus deudas pero ya me debes
un autobús verde en su parada, su marquesina roja
y el ochenta y cuatro, por cierto, de la carne que te cubre.
Y en plena usura también pienso cobrarme
la gota de miel que se quedó en mi cama
saltando de entre tus muslos, tan cobardes.

Mientras tanto vuelo en avión y cojo el metro,
trabajo, escribo, me desnudo, me desnudan,
camino entre orgasmos con alma de vientre,
de mente enferma de lepra, de pensamiento.
Y a veces soy Dios y a veces nada,
mi tejado en la escombrera, o un billete de tren a la Toscana.

Y ahora te rimo en participio pasivo,
porque me da la gana,
porque esta noche te cambio por Guinness bien tirada,
por piernas que me sigan,
por cualquier batalla ganada.




jueves, 26 de diciembre de 2013 0 comentarios

El final de una barra

   El final de una barra. Un tipo, con la espalda encorvada sobre una pinta de cerveza negra, se sienta sobre un taburete de madera y cuero gastado. Apenas hay luz en aquella esquina, en realidad, apenas hay luz en todo el local. Sólo las botellas alineadas en el más cuidado desorden aparecen brillantes al fondo. Al otro lado una pantalla plana se llena de vídeos musicales sin sonido, donde todos son guapos y fuertes, y las mujeres se mueven incitando al sexo, con un baile de caderas hipnótico por irreal, inconcebible aquí, al otro lado. La música que escupen los altavoces es mucho más potable, más visceral, rock directo al estómago, como la cerveza. Si uno ha de beber solo, que sea al menos con un buen bajo golpeando las sienes. Entró allí por eso, por Aerosmith y porque era el único puñetero local sin adornos navideños de toda la ciudad.

   Al poco apartó el vaso a medias y sacó una pequeña libreta de tapas negras del bolsillo, la abrió y comenzó a escribir sobre la barra. El local estaba casi vacío, afuera se escuchaba la lluvia que había limpiado las calles, bendita sea, de anormales con gorro de papá noel y botella de sidra. Se habrían amontonado, como ovejas bien guiadas, en los rediles de la música electrónica y el reggaeton, sea lo que sea esa basura. En esos templos en los que celebran los fieles de hoy en día, borrachos y fumados, a la caza de un polvo rápido en el baño antes de cenar, la víspera del nacimiento de su amado Jesucristo.

   Tenía ganas de escribir mierda sobre ellos, sobre el invierno que no tiene ni puta gracia porque algunos cuerpos se tapan, sobre ti, que estarás allá, escuchando rap o hip hop o como se te ocurra llamar a eso que escuchaba contigo, o al jodido Ismael Serrano si estás deprimida y se te ha olvidado la pastilla. Cielo, no hay mejor clonazepam que un papel en blanco para hablar con quien echas de menos.

- ¿Qué escribís? - El camarero se había acercado sacando brillo a un vaso brillante, aburrido, moreno, cargado con la putada de trabajar esta tarde y de estar lejos de San Rafael, Mendoza, Argentina, cono sur.
- Mi carta de suicidio, pibe. ¿No te parece una buena noche?
- Sos un boludo si pretendés morir con el estómago vacío, esperá al menos a terminar la cena carajo.
- En realidad es una carta de amor, la noventa y nueve... merecería el Nobel de la insistencia en el desvarío.
- ¿Está linda la piba? ¿Tiene buen revolcón?
- El mejor de todos, compañero. ¿Todos los argentinos sois tan elegantes o sólo los de familia italiana? - Una pareja de lácteos rostros ingleses entró por la puerta y se sentó en una de las mesas.
- Andate a cagar, pelotudo, tengo trabajo. - Las copas anglosajonas y arias tenían tendencia a subir un 50% en honor a las Malvinas, con el consentimiento de la dirección. Sonrió ante la presa.

   " 24 de diciembre de 2013, Aranjuez
   Hola cielo,
no tienes ni la más puñetera idea de lo que te odio. Me he metido en el bar de siempre, con la cerveza de siempre, con mi colega el gaucho, y con la más profunda intención de despellejarte, cortarte a rodajas y arrojarte por el retrete para tirar de la cadena entre sonrisas y lágrimas... "

- ¿Qué escribes? - Pelo castaño de mechón rebelde sobre la frente, ojos quizá marrones quizá verdosos, cuello digno de recorrer...
- Vaya, me he vuelto muy popular en esta esquina, el poder de la palabra escrita...
- Perdona, no pretendía incordiar.
- Tranquila, creo que acabas de salvarme, sin nota no hay suicidio.
- ¿Escribías a tu madre?
- Mierda, la olvidé... - Una sonrisa, se deshizo el empate. - Siento el convencionalismo, pero no te he visto nunca por aquí.
- Me he perdido, odio la lluvia, es un refugio temporal. ¿Y tú qué haces aquí? Un tipo que bebe solo huye de algo.
- ¿No eres muy joven para ir de listilla? En realidad soy como Fassbender en Shame, pero yo no estoy tan bueno.
- ¿Adicto al sexo?
- En un ejercicio de libertad. ¿Cómo acabará esto?
- Tú... tan solo como él.

"... Pero antes, en honor a nuestro primo el Nano... donde quiera que estés, te gustará saber, que antes de cenar has sido mía en otro cuerpo y en mi cama, que me has latido al oído deshaciéndote, que estoy harto de hacértelo con otras, pero que te jodes, porque te lo hago. Feliz Navidad."




 


 

 

 
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