miércoles, 18 de junio de 2014 0 comentarios

Camión de mudanzas

He empaquetado todas mis cosas en cajas de cartón,
mi ropa,
mis libros,
mis palabras,
un cuaderno gastado de anillas
que sujetan algunos recuerdos a mano,
un puñado de sueños apagados
entre las colillas,

tu nombre.

He descubierto al fin
que las despedidas se visten con letras de insomnio,
de paredes desnudas,
de habitaciones huecas,
del vacío de tus piernas
al que acabo de comprar el destino esta madrugada.

He recogido el alambre de funambulista
que unía tu cuerpo y el mío,
sin red,
sin pértiga de besos para mantener el equilibrio,
con lastre de silencio
en todos los bolsillos.

Vaciaré el cenicero de tus cenizas
mañana antes de marchar,
te dejaré una nota colgada en la puerta
por si te atreves a buscarme,
la factura de querer llevarte a hombros si lo necesitas,

de caminar contigo,

de probarnos,

de intentarnos,

de nadar.

Un acuse de recibo de tu ausencia,
no la mía.

Si no voy a ser contigo




seré lejos.





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tu cuerpo huele a tierra mojada

cuando duermo contigo después de una tormenta
tu cuerpo huele a tierra mojada.

confundo tu espalda con mi casa,
te abrazo de costado,
dormimos con las ventanas abiertas.

después de una tormenta
todas las estanterías están vacías
y no leo más historia que la de tu pelo empapado.

el sexo sabe a vida,
tus orgasmos de sinceridad
a café de madrugada,
las palabras
a mordiscos de verdad en fila india.

me gusta cuando nos cenamos después de la lluvia,
de echarte a gritos de rabia de mis días,
de que te largues,
del odio desde lejos
al vacío de este cofre con llave.

y encontrarte a mitad del camino,
y mirarnos de frente en la acera
con una pizca menos de miedo
y una más de tú
y una más de yo.

tus ojos me cuentan quién eres después de una tormenta.





martes, 17 de junio de 2014 0 comentarios

No les dejes

Que no te cosan los labios
con hilos de moralidad,
no les dejes
que te regalen besos sin pan,
que no te asusten los fantasmas
en los túneles del metro.

Mide la distancia en tiempo,
no te distraigas,
no encierres en la celda de anoche
a esta mañana.

Escucha los latidos.

Si te tiembla la mano,
escribe.

Las ciudades están llenas de gente sin alas.
 
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